sábado, 28 de marzo de 2026

Logos AIR CONDAL
Air Condal fue fundada en 1974, con sede en Barcelona, para sus inicios tenia una flota de 3 Brittten-Norman Bn2, una Cessna 310R II, una Reims/Cessna F337F Skymaster y una Piper PA 34-200T Seneca II. Air Condal se dedicaba al transporte de mercancías y pequeños grupos de pasajeros a demanda, sobre todo entre Canarias y el Sahara español. En 1983 de la mano de su director José Francisco Ibáñez que tenia una visión clara del potencial de la aviación regional en nuestro país por aquellos años y con la colaboración de la compañía aérea Dan-Air (Dan Air Services Limited) que tenia su sede en Gatwick que era conocida por tener una gran trayectoria como operadora de servicios regulares y chárter en Europa, decide dar el salto al mercado regular regional de viajeros.
Para esto Dan-Air aportaría en régimen de alquiler un Hawker Siddeley HS748-1 de su propiedad, con capacidad para 44 pasajeros que era un avión perfectamente adecuado para las operaciones de tercer nivel que Air Condal planeaba desarrollar.
La elección de Palma de Mallorca como base y no Barcelona donde Air Condal tenia su sede, no fue casual. Las Islas Baleares constituían el corazón del turismo español, un destino de masas que ya entonces atraía a millones de visitantes europeos cada año. Sin embargo, más allá del tráfico turístico de los grandes aeropuertos fundamentalmente el de Palma existía una necesidad real de conectar las islas con el levante peninsular mediante vuelos regulares que complementaran la oferta de las grandes compañías y sirvieran también a los residentes y trabajadores de la región que necesitaban desplazarse con frecuencia entre la isla y la costa española. Esta estrategia permitió a Air Condal comenzar sus operaciones con una inversión limitada, aunque también dejaba a la compañía en una posición de dependencia estructural respecto al proveedor de la aeronave, una vulnerabilidad que con el tiempo demostraría ser relevante. Air Condal operó durante 1983 y hasta su fin en 1985, una red de rutas que reflejaba fielmente la filosofía de la aviación de tercer nivel, conectar con regularidad destinos que los grandes operadores ignoraban por considerarlos anti-económicos, sirviendo a comunidades que de otro modo habrían carecido de conexión aérea regular.
El eje central de la actividad de Air Condal fue la conexión entre las Islas Baleares fundamentalmente Palma de Mallorca y diversos puntos de la costa levantina española. Esta ruta tenía una doble dimensión, por un lado, servía a los residentes de la isla que necesitaban desplazarse con frecuencia a la Península por motivos de trabajo o personales, y por otro, ofrecía una alternativa de transporte a los turistas y visitantes que querían combinar una estancia en Mallorca con visitas a ciudades del levante como Valencia, Alicante o Murcia, sin necesidad de pasar necesariamente por los grandes aeropuertos de Madrid o Barcelona.
Además del levante peninsular, Air Condal extendió su red hacia ciudades del sur de Francia, aprovechando la proximidad geográfica de las Islas Baleares con la costa mediterránea francesa y la existencia de una demanda turística y de negocios entre ambas regiones. Ciudades como Montpellier, Niza o Perpignan eran destinos razonables para una aerolínea con base en Palma que quisiera capturar el tráfico hacia el sur de Europa sin competir frontalmente con las grandes compañías en los grandes aeropuertos.
Colores de Air Condal
Air Condal operó durante sus dos años de existencia una red de rutas que reflejaba fielmente la filosofía de la aviación de tercer nivel, conectar con regularidad destinos que los grandes operadores ignoraban por considerarlos antieconómicos, sirviendo a comunidades que de otro modo habrían carecido de conexión aérea regular. Sin embargo, la operación que más trascendencia histórica tendría fue la que Air Condal desarrolló en Andalucía, especialmente la ruta entre Córdoba y Palma de Mallorca, con escala o conexión a Madrid. Esta ruta era el resultado de un acuerdo entre la Diputación Provincial de Córdoba y Air Condal, por el cual la administración provincial subvencionaba los vuelos a cambio de que la aerolínea mantuviera una frecuencia mínima de operaciones semanales. El contrato, firmado a principios de 1983, estipulaba una aportación de 11,7 millones de pesetas de la Diputación para garantizar la viabilidad económica de una ruta que, en condiciones normales de mercado, habría resultado muy difícil de sostener.
El vuelo entre Córdoba y Palma de Mallorca tenía salida los viernes y regreso los lunes, una frecuencia baja pero suficiente para mantener una presencia operativa en el aeropuerto cordobés y ofrecer a los ciudadanos de la capital andaluza una conexión directa con las islas que, de otro modo, habría requerido un traslado a Madrid o Sevilla. Air Condal operó estos servicios con el Hawker Siddeley HS 748, el avión más adecuado para el aeropuerto de Córdoba dadas sus características de pista.
La ruta con Córdoba fue también especialmente significativa porque reinstauraba la conexión aérea de la ciudad con Madrid, que había sido interrumpida cuando Aviaco abandonó el aeropuerto cordobés en 1980. Durante los años en que Air Condal mantuvo operaciones, Córdoba recuperó por primera vez en tres años una conexión aérea regular, aunque modesta, que alivió en parte el aislamiento que la ciudad padecía respecto al transporte aéreo.
En 1985, apenas dos años después de comenzar estas operaciones y debido a la debilidad estructural del modelo de negocio de la aviación de tercer nivel en la España de aquella época que implicaba una poca ocupación de sus vuelos Air Condal cesó definitivamente todas sus actividades. El cierre de la compañía fue el resultado de una combinación de factores que, en conjunto, hacían inviable la continuidad del proyecto en las condiciones en que se había concebido.

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